Fijá el desplazamiento en 3 y descifrá la palabra.
¡Descifraste el código!
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El Cifrado César es muy simple, y por eso hoy se puede descifrar en segundos con una computadora. Pero la idea de base —transformar un mensaje para que solo quien tiene la clave pueda leerlo— sigue siendo el corazón de la criptografía moderna.
Hoy usamos cifrados todo el tiempo, aunque no los veamos:
El candadito del navegador
Cuando ves un candado en una página web, significa que tus datos viajan cifrados.
Los mensajes se cifran de extremo a extremo: ni la propia app puede leerlos.
Tarjetas y bancos
Cada compra con tarjeta usa claves criptográficas para proteger tu plata.
Contraseñas
Tu contraseña nunca se guarda como la escribís: se transforma con algoritmos parecidos a este.
La diferencia es que los cifrados de hoy usan matemática muchísimo más compleja que un simple desplazamiento… ¡pero la idea que inventó Julio César sigue viva 2000 años después!
